Charlamos con Gabriela Sanabria, productora general de FAVEPP, sobre la impronta que tendrá la edición del FAVEPP 2021 y todo lo que implica asumir la organización de un Festival Audiovisual  tanto en la coordinación de equipos de trabajo y todo lo que conlleva la creación artística y la obtención de recursos. También nos compartió su mirada acerca de la dimensión cultural, social y política que posibilitan eventos como el FAVEPP.

Ya lanzaron la tercera edición del FAVEPP con la expectativa de “nuevas propuestas” qué nos podes adelantar de lo que se viene este año… 

La tercera edición del FAVEPP nos tiene muy entusiasmadxs, ya que después de una exitosa segunda edición virtual, a pensar de un complejo contexto de aislamiento, compartimos contenido artístico y tuvimos la experiencia de encuentro a través de las pantallas; por eso este año redoblamos la apuesta con una propuesta de modalidad mixta, entre lo virtual y presencial que va del 21 al 26 de septiembre, donde además de sostener nuestros objetivos principales, con certamen audiovisual internacional vía streaming, muestras de otros festivales, charlas debate y  actividades para niñxs, queremos sumar un espacio de cine accesible para personas con discapacidades sensoriales y personas que tengan dificultades para acceder a los contenidos. 

Y además, la invitación será cerrar las noches de proyección audiovisual bajo las estrellas con una maravillosa puesta escénica multiartística donde se entrelazaran las artes, con una perspectiva audiovisual, dando valor al espíritu del festival que sostiene que el audiovisual va más allá de la pantalla plana. 

¿Crees que un festival audiovisual como espacio de exhibición es un semillero que alienta a producir contenidos?

Claramente una de las múltiples funciones que cumplen los festivales audiovisuales, quizás hasta de manera indirecta, es estimular la producción, pues garantizan, de cierta forma, a realizadores, directores, productores o guionistas la ventana más abierta, (a veces, la única) para la exhibición pública de sus obras, creando un vínculo indispensable entre estos, el público y los diferentes medios de comunicación 

Creo que con el gran flujo de realizaciones en nuestra provincia y en la región en los últimos años, más la existencia de cinco festivales misioneros, cada uno caracterizados por improntas y enfoques distintos dentro del área audiovisual, podríamos empezar a pensar en los festivales como promotores estratégicos del trabajo audiovisual, incluso previo a la finalización de las obras, generando un clima de interés entre los distribuidores, exhibidores, público y comunicadores.

Además los premios que se otorgan en los festivales son más que nada un valor añadido para lxs realizadores y los equipos técnicos y artísticos y su posterior promoción, generalmente estos reconocimientos inician un proceso de proyección profesional, ya que resulta más fácil que los medios tengan acceso a lxs realizadores y artistas que hay detrás de las obras, en el marco de las actividades que promueven los festivales.

Y las posibilidades se multiplican si el festival es internacional.

¿También mencionan que destacan proyectos que abordan las preocupaciones de nuestro tiempo, a que se refieren con esto?

El FAVEPP es un festival que desde sus inicios se propone ser espacio de difusión de historias que nos interpelan socialmente en la actualidad, partiendo de esta base, damos prioridad a crear y compartir obras desde una mirada con perspectiva de género, accionar como herramienta política en la lucha de los derechos humanos, poniendo atención a las problemáticas medioambientales y sociales, dando espacios a escuchar las voces de las niñeces y adolescencias y a la difusión del trabajo comunitario en diferentes ámbitos.

¿En qué aspectos sociales y culturales crees que aporta un festival audiovisual?

Probablemente una de las funciones más significativas a nivel cultural y social de los festivales es poner al alcance una oferta cultural de calidad a un público que normalmente no tiene acceso a ese tipo de contenido audiovisual. 

Acercando a la comunidad, actividades como talleres, ciclos, exposiciones, mostrando nuevas temáticas y alternativas innovadoras.

Además, las ciudades donde se organiza un festival, se convierten en un punto de encuentro para profesionales y nuevos realizadores, su celebración va unida a intereses turísticos o de promoción de la ciudad a favor de la cultura y del arte audiovisual, mostrando un interés por el conocimiento artístico tradicional y por las nuevas tendencias.

En estos encuentros organizados por los festivales es donde suelen salir a la luz las problemáticas que les atraviesan, tanto a los realizadores como a las organizaciones de los mismos, el siempre necesario debate sobre el acompañamiento de los sectores públicos y privados, teniendo en cuenta las pocas posibilidades que brindan las salas comerciales a las producciones de calidad que por no ser superproducciones no encuentran hueco en la programación de las grandes salas y el esfuerzo de los festivales de sacar adelante y sostener en el tiempo estos eventos tan fundamentales para la difusión del audiovisual.

Actualmente vivís en España ¿cómo es seguir produciendo un festival residiendo en otro continente? 

Producir este festival junto al gran equipo que lo sostiene es una de las experiencias más gratificantes que me tocó vivir laboralmente, a tal punto que transitar la experiencia de migrar a otro continente no significa un impedimento para seguir trabajando en el crecimiento del FAVEPP.

Si bien es complejo trabajar en equipo con cinco horas de diferencia entre un país y el otro, el aislamiento consecuencia de la pandemia, nos acercó herramientas tecnológicas de mucha utilidad para que el trabajo remoto sea posible, pero por sobre todo la voluntad organizativa y operativa del equipo es fundamental.

El FAVEPP es un evento que busca movilizar las fronteras culturales y artísticas, yo considero que además un evento gestado desde la empatía, la solidaridad, el compromiso y el acompañamiento diluye toda frontera geográfica. 

¿Cómo está conformado el equipo y cuál es la dinámica de trabajo que tienen?

Detrás de la organización del FAVEPP hay un grupo de más de 20 jóvenes autoconvocadxs, en su mayoría mujeres y diversidades, con una amplia variedad de profesiones afines al audiovisual, motivados fundamentalmente por la pasión por el arte y el deseo de fundar en Posadas un festival al aire libre, gratuito y de calidad artística, poniendo en valor el uso de los espacios públicos para toda la comunidad.

El equipo de trabajo del FAVEPP está en la búsqueda constante de romper los paradigmas sobre los formatos de trabajo impuestos socialmente, planteando alternativas para propiciar un espacio comunitario donde desarrollarnos haciendo lo que nos apasiona, desplegando saberes, conocimiento, potenciando creatividad y talento personal. 

Teniendo siempre en cuenta la lucha contra la precarización en la que se encuentran habitualmente los trabajadores de la cultura. 

¿Qué te gustaría destacar de lo recorrido hasta acá con el FAVEPP?

Haciendo una retrospectiva del trayecto de estos tres años, siento que el FAVEPP, por las características de su organización, va más allá del evento del festival una vez por año, tiene una potencialidad que se expande y se consolida a paso firme. Creo que su crecimiento será para muchxs artistas y realizadores de todas las ramas que conforman al audiovisual, un lugar de encuentro seguro, amigable, empático y por sobre todo, transfronterizo. Un espacio para el diálogo, el debate y la reflexión, donde construir desde miradas diversas y aunar fuerzas para seguir creando.

Y para que en el proceso y con los años, no se desenfoque el horizonte y podamos sostener la creación en comunidad y para la comunidad, reivindicando la carga histórica y cultural, símbolo de hermandad y de unión entre pueblos del Parque Paraguayo, considero oportuno y necesario, como guía para el largo camino por andar que tiene esta organización,  preguntarnos siempre; (Parafraseando al querido docente y documentalista Héctor Jaquet)